Sunday, May 6, 2012

Descubre a la Reina que vive en ti

Dante se enamoró de Ana el mismo día que la conoció. Su figura no pasaba inadvertida en ningún lugar;  fundamentalmente, lo que llamaba la atención de esta mujer era su personalidad arrolladora, con un aire de autosuficiencia y una seducción que irradiaba sin hacer ningún esfuerzo.


La relación duró dos años. Sus encuentros eran intensos, llenos de pasión. Ambos estaban enamorados uno del otro. Un día, sin mediar explicación, Dante se aleja. Ana no toma ninguna acción al respecto; se entera por amigos en común que él está bien. No lo llama, no pide explicaciones, acepta el retiro de Dante aunque no lo entienda. Y continúa su vida.

Ana nunca abandonó su trono… seguía comportándose como una reina. A los pocos meses conoce a otro hombre y vuelve a sentir la intensidad de una relación amorosa.

Caroline Myss, en el Contrato Sagrado, escribe sobre el arquetipo de la Reina (entendiéndose por arquetipo una forma definida de la psiquis):”Además de ocupar el cargo de gobernante en la corte, la Reina representa el poder y la autoridad de todas las mujeres. Simbólicamente, su corte puede ser cualquier cosa, desde una empresa hasta su propio hogar”. No es  vulnerable al control de otras personas.

Si bien nuestra historia de vida puede determinar que este arquetipo esté presente en nosotras de manera natural, en el caso de no tenerlo, podemos buscar contactarnos con la esencia del mismo.

¿Qué es lo que hace que una mujer se vea como una Reina? En primer lugar que se sienta una Reina; su manera de ser y de relacionarse en todos los aspectos de su vida, tiene las siguientes características:

-Vive en  el presente. Está conectada con ella misma y sus necesidades. Y esto no significa no “ ver” al otro, todo lo contrario. Parte del concepto que no podrá amar y respetar a otro si no se ama y se respeta sí misma.

-Cuando una relación se termina en su vida, no se victimiza. A la Reina “no la dejan”, “no la abandonan”,  “no se siente usada”. Ella acepta el principio y el fin de una relación como un proceso de aprendizaje donde se asumen riesgos. Frente a la complejidad de un desafío, no se queja, evalúa, toma las acciones que considera necesarias y resuelve.

-No entrega su poder a nada ni a nadie.

-No controla… suelta. Acepta que las cosas son como son y no como deberían ser.

-Vive con actitud cada momento de su día.

-Es flexible. Es una  estratega hábil que rediseña cada vez que una situación cambia de rumbo.

-Disfruta de la sexualidad. No necesita estar enamorada (o inventarse que lo está) para permitirse sentir el placer en una relación sexual.

Si te parece difícil conectarte con este arquetipo, recuerda qué difícil es un juicio que no describe la situación sino que muestra cómo te estás relacionando con ella; y que esa manera aprendida y que no te resulta beneficiosa, se puede cambiar.

Todos los días, puedes tomar la decisión y elegir  hacer un cambio en tu vida, salir de una relación en donde mendigues el afecto, conformándote con lo que te dan y contactarte con la Reina que habita en ti; despiértala  y ocupa tu trono.
Y desde allí, pregúntate: Qué elijo ser en esta relación… Reina o mendiga?


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